Avellano europeo en Chile: una industria que proyecta duplicar su facturación

El avellano europeo está entrando en una nueva etapa en Chile.

Después de más de tres décadas de desarrollo, el país ya cuenta con huertos a escala, conocimiento técnico, sistemas productivos mecanizables y una cadena industrial que continúa ampliando su capacidad.

Una reciente publicación de Diario Financiero puso una cifra sobre esta evolución.

Jorge Mohr, director de Nefuen, proyectó que el negocio de las avellanas en Chile podría pasar de una facturación cercana a US$600 millones a aproximadamente US$1.200 millones durante la próxima década.

Se trata de una proyección sectorial, no de un resultado garantizado. Sin embargo, permite dimensionar el nivel de desarrollo que la industria espera alcanzar a medida que los huertos existentes entren en plena producción y aumente la capacidad de procesamiento nacional.

De cultivo emergente a industria de escala

El crecimiento del avellano europeo en Chile no comenzó recientemente.

Durante años, productores, viveros, empresas agrícolas y equipos técnicos han trabajado en la adaptación del cultivo a las condiciones de la zona centro-sur del país.

Ese proceso permitió desarrollar huertos modernos, con riego, mecanización y manejos agronómicos orientados a producir de manera eficiente y consistente.

Las cifras disponibles varían según la fuente y el momento del catastro.

Los datos oficiales de Odepa-Ciren citados por Diario Financiero sitúan la superficie en 49.263 hectáreas, mientras que estimaciones de la industria basadas en ventas de plantas ubican la superficie actual por sobre las 70 mil hectáreas.

AgriChile, perteneciente a Ferrero Hazelnut Company, informó durante 2026 que Chile ya superaba las 65 mil hectáreas y se posicionaba como el segundo productor mundial de avellanas europeas.

Más allá de la diferencia entre los registros, la señal general es clara: el cultivo alcanzó una escala relevante dentro de la fruticultura chilena.

Y una parte importante de esos huertos todavía se encuentra avanzando hacia su etapa de mayor producción.

Chile validó un modelo productivo competitivo

Una de las principales fortalezas de Chile no está solamente en la cantidad de hectáreas plantadas.

Está en la forma en que se diseñaron y administran los huertos.

En comparación con plantaciones antiguas del hemisferio norte, muchos campos chilenos fueron desarrollados desde el comienzo con:

  • – sistemas de riego;

  • – mecanización;

  • – marcos de plantación planificados;

  • – manejo técnico;

  • – monitoreo productivo;

  • – infraestructura orientada a la cosecha.

Según las estimaciones compartidas por Jorge Mohr, en un año normal el costo productivo de un huerto en régimen puede fluctuar entre US$1,2 y US$1,5 por kilo, frente a retornos cercanos a US$3.

La cifra puede variar entre campos, temporadas y condiciones comerciales. Lo relevante es la lógica que existe detrás: la competitividad de largo plazo no depende únicamente de un precio excepcional, sino de la capacidad de producir de forma eficiente.

El crecimiento ya está impulsando nueva infraestructura

A medida que los huertos aumentan su producción, también crece la necesidad de recibir, secar, seleccionar, descascarar y empacar mayores volúmenes.

Por eso, una de las señales más importantes para la industria no está solamente en los campos.

También está en las nuevas inversiones agroindustriales.

En Osorno, Nefuen y Grupo Hijuelas inauguraron una planta que integra procesos de limpieza, secado, selección, descascarado y empaque. La inversión supera los US$10 millones y permitió aumentar la capacidad de procesamiento desde aproximadamente 2 mil hasta 10 mil toneladas anuales.

Ferrero también anunció durante 2026 una nueva inversión de US$94 millones en Chile.

El plan contempla mejoras en instalaciones existentes, expansión logística y la construcción de una nueva planta en Cunco, en la Región de La Araucanía, orientada al procesamiento de avellanas. La empresa ya ha invertido más de US$330 millones en el país y considera a Chile una pieza relevante dentro de su cadena global de abastecimiento.

Estas inversiones muestran que la industria no solo está aumentando su superficie productiva.

También está desarrollando la infraestructura necesaria para procesar, acondicionar y comercializar la producción con estándares internacionales.

Una demanda vinculada a industrias globales

La avellana europea participa en una cadena comercial consolidada.

Según los antecedentes recogidos por Diario Financiero, entre 80% y 85% de la producción mundial se utiliza como ingrediente para las industrias chocolatera, pastelera y galletera.

Europa concentra cerca de 75% del volumen global y, en el caso de Chile, Italia es actualmente el principal destino, seguida por mercados como Alemania, Polonia y Brasil.

Las exportadoras chilenas ya trabajan con compradores y marcas internacionales.

Nefuen, por ejemplo, abastece a empresas como Storck en Alemania y Manner en Austria. Sus productos también han llegado a cadenas como Tesco en Reino Unido y Mercadona en España.

Esto permite entender que el crecimiento del sector no se basa únicamente en aumentar la producción.

También existe una industria compradora que utiliza la avellana como ingrediente dentro de categorías de consumo global.

La contraestación amplía las oportunidades

Chile cuenta además con una característica comercial relevante: produce en una temporada distinta a los principales orígenes del hemisferio norte.

Mientras Turquía, Italia y otros países concentran sus cosechas en otro periodo del año, Chile puede ofrecer avellanas frescas durante la temporada del hemisferio sur.

Esta contraestación permite complementar la oferta internacional y abre oportunidades adicionales para el consumo directo.

La industria chilena ya ha avanzado en la apertura de mercados como Australia, Vietnam y Reino Unido, con el objetivo de ampliar la presencia de la avellana como snack y no depender exclusivamente de su uso como ingrediente industrial.

La diversificación de destinos y formatos puede fortalecer la estabilidad comercial del sector, incorporando nuevos compradores y formas de consumo.

El conocimiento chileno comienza a proyectarse fuera del país

Otra señal de madurez es que la experiencia desarrollada en Chile empieza a utilizarse en otros mercados.

En julio de 2026, el Comité del Avellano informó sobre la participación de capital, tecnología, genética y maquinaria chilena en el desarrollo de plantaciones de avellano en la Patagonia argentina.

El Grupo Avexa, holding chileno especializado en avellano y biotecnología frutal, está participando en proyectos que incorporan experiencia acumulada por la industria nacional.

Esto muestra que Chile no solo está aumentando su producción.

También está desarrollando conocimiento técnico, capacidades productivas y soluciones que comienzan a ser reconocidas fuera del país.

Una nueva etapa de consolidación

La proyección de llegar a US$1.200 millones llama la atención, pero la señal más importante está en los elementos que podrían sostener ese crecimiento:

  • huertos modernos y mecanizables;

  • – experiencia agronómica acumulada;

  • – costos productivos competitivos;

  • – producción en contraestación;

  • – inversiones en procesamiento;

  • – compradores internacionales;

  • – nuevos mercados;

  • – conocimiento técnico especializado.

La próxima etapa del avellano europeo en Chile no dependerá únicamente de plantar nuevas hectáreas.

Dependerá de transformar la superficie existente en producción consistente, procesar esa fruta de manera eficiente y fortalecer las relaciones comerciales que conectan los campos chilenos con la industria global.

¿Qué significa esto para una inversión agrícola?

Para una inversión de largo plazo, el crecimiento de una industria es relevante cuando está acompañado por una cadena de valor capaz de sostenerlo.

En el caso del avellano europeo, eso significa evaluar:

  • – la ubicación del campo;

  • – sus condiciones agronómicas;

  • – la disponibilidad de agua;

  • – el diseño del huerto;

  • – el nivel de mecanización;

  • – la experiencia del equipo;

  • – el acceso a procesamiento;

  • – la estrategia comercial;

  • – el horizonte productivo.

El contexto sectorial puede ser favorable.

Pero el análisis debe realizarse sobre las características concretas de cada proyecto.

Avellanos Parral

Este proceso de consolidación es también el contexto en el que se inserta Avellanos Parral, el nuevo proyecto de inversión agrícola de Finka ubicado en la Región del Maule.

Un activo agrícola real, vinculado a una industria que ha desarrollado conocimiento técnico, capacidad productiva, infraestructura y acceso a mercados internacionales.

En Finka puedes revisar sus características, estructura y proyecciones para evaluar si este tipo de activo se ajusta a tus objetivos de inversión.


Fuentes consultadas

  • Diario Financiero, “Jorge Mohr de Nefuen proyecta que el negocio de las avellanas llegará a US$1.200 millones en Chile”, 22 de junio de 2026.
  • Ferrero Hazelnut Company / AgriChile, “Cerca de 1.000 asistentes participaron en el Meeting Anual de Productores de Avellano Europeo 2026”, 11 de marzo de 2026.
  • InvestChile, “Italian company Ferrero to invest US$94 million in Chile”, 13 de mayo de 2026.
  • Ferrero Group, información sobre inversiones y capacidad de abastecimiento y procesamiento en Chile.
  • Comité del Avellano de Chile, “El Valle Inferior de Río Negro se consolida como polo de avellano en Argentina, con creciente presencia chilena”, 2 de julio de 2026.
  • Odepa, Boletín de fruta, marzo de 2026

Posted

in

by

Tags:

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *